viernes, 10 de febrero de 2012

Diario del último hombre

16:30 h.

Llevo tres semanas alimentándome  a base de conservas caducadas y bebiendo agua contaminada.
Mis incursiones en la ciudad solo puedo hacerlas de noche, pues mi piel ha ido perdiendo melanina hasta quedarse totalmente blanca. No queda ni un mísero pelo en mi organismo y unos bichos rojos diminutos se han adherido a mis ingles y axilas. Por el momento no son molestos y parecen un mal menor.
Lo más duro de todo es la sensación de soledad.
El único ruido que se oye es el del viento y el sonido agudo que emiten esos pequeños gusanos blancos mientras devoran los cadáveres esparcidos por todas partes. Aunque parezcan asquerosos son mi única compañía y más vale que me lleve bien con ellos ya que dentro de poco, según mi parecer, también darán cuenta de mí.
Es posible que sean la esperanza del planeta ya que están evolucionando a un ritmo sorprendente. En seis meses les han crecido patas y manos. Y hasta  se les ha desarrollado la mandíbula con dientes que antes no eran visibles. Dando rienda suelta a mi imaginación me pregunto si en un año más habrán evolucionado lo suficiente como para comunicarme con ellos. Quien sabe.. igual dejan que me aparee con una de sus hembras.

20:00 h. La luz del sol se va apagando.

Con una simple antorcha y desnudo me dirijo hacia la calle, saliendo de mi pequeña guarida que no es tanto un hogar sino un refugió solar.
Aun no he encontrado tejido de características apropiadas para mi piel. Los que he probado hasta hoy eran irritantes y abrasivos. Por esa misma razón también ando descalzo habiéndose endurecido ya hace unos años las plantas de mis pies.
Tengo que encontrar una nueva fuente de alimento. Pues aunque caducadas, las latas de conservas son un manjar en estos tiempos, el hallazgo me hizo enormemente feliz ya que comenzaba a aborrecer el ir chupando piedras y masticando arena.

06:00 h. La primera luz de un nuevo día.

No he sido demasiado afortunado. Me vuelvo a mi guarida con una rama de árbol en avanzada fase de descomposición. No es gran cosa, pero hervida a fuego lento me sustentara unos pocos días mientras encuentro algo mejor.
El conseguir material inflamable no es problema. Para cocinar uso neumáticos, son de combustión lenta y los hay por todas partes.

09:00 h.

Yo ya soy viejo. Era un niño cuando comenzó el nuevo mundo, que es como yo lo llamo. Mis recuerdos de cómo era todo antes  se van desvaneciendo. La gente ha desaparecido. Se va  acercando la hora del descanso del planeta y de la muerte  del ultimo hombre.

Diario de Facundo Lamberto Anaisio
written by Isaac Sancho Ferrer


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